"Ay! —respondió Sancho llorando—. No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía."
Don Quijote, 2a parte.
Cap. LXXIV
Don Quijote, 2a parte.
Cap. LXXIV
Por David Gómez
Está muriendo Don Quijote. Muere y ni Sancho puede rescatarlo en su caballito de palabras; muere el gran Don Quijote y vive un poco más el señor Quijano “ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco y ya soy cuerdo”. Renunció a la utopía de enderezar entuertos y rescatar doncellas; Rocinante vuelve a ser solo un caballo viejo y flaco, el fiel escudero vuelve a simple mozo, y del caballero de la triste figura solo queda la tristeza. Renuncia a la aventura y muere.
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